Conferencia Magistral "La historia musical de Trinidad".
Por: José Rafael Gómez Reguera.
Hablemos de música trinitaria. Es un tema apasionante, abordado por especialistas tan reconocidos como mi querido amigo Enrique Germán Zayas Bringas, de reconocido prestigio en el ámbito nacional.
Con la llegada junto al Adelantado Diego Velázquez, allá por el año 1514, del trovador Juan Ortiz, se iniciaba una larga historia para la música de la tercera villa fundada por los españoles en Cuba, según Zayas Bringas, quien añade que “este hombre, durante cuatro años, enseñó a cantar, danzar y a tocar la viola y la vihuela”.
“Ortiz permaneció en la villa durante 4 años, cuando se le juntó Alonso Morón, otro músico procedente de Bayamo, y ambos se marcharon en 1519 con Hernán Cortés a la conquista de la civilización azteca”
“Esto hace a Trinidad una de las ciudades más antiguas donde se tocó por primera vez la música europea. Luego le sucedieron otros músicos ibéricos que se apoyaban en las iglesias católicas y en los cuarteles de la colonia, destacándose sobre todo la Banda de música del Cuartel de Dragones, que desde 1844 existe en la ciudad de Trinidad.
“De este Cuartel__añade Zayas Bringas,__ surge la familia Moncada, cuyo más antiguo miembro fue Director de la Banda de esa instalación militar y enseñó a su hijo Bernardo Moncada de la Isla a instrumentar el violín, componer, armonizar y además, fuga y contrapunto, lo cual le convirtió en el gran músico que fue, capaz de componer dos óperas cubanas, que están entre las pocas de su tipo en la isla en esa época.
“Su hijo Deogracio Moncada fue durante muchos años el primer violín concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba.
“De las capillas de música de las iglesias trinitarias surgieron José Francisco Ransoli y Navarro, que fue director, durante 37 años, de la Capilla de Música de la Catedral de La Habana. Su obra compositiva está, según Alejo Carpentier, entre las 623 partituras que se han perdido de la música tocada en esa Catedral.
“De esta misma capilla surgió la gran Catalina Berroa, que manejaba 8 instrumentos y fue directora de la Capilla de Música de la Parroquial Mayor de Trinidad. Ello la convierte en la primera mujer capaz de dirigir una orquesta en la historia musical de Cuba.
“Catalina, además, fue una ingente pedagoga y compositora y en la primera mitad del siglo XIX fue capaz de componer una de las primeras canciones de Cuba, en el género habanera, devenida en el himno de Trinidad y titulada La Trinitaria.
“A Catalina le continuó su sobrino José Manuel (Lico) Jiménez Berroa, destacado también como su padre José Julián Jiménez, quien fue capaz de ocupar el primer atril concertino de la Orquesta Gevandhus que a mediados del siglo XIX estaba dirigida por el fenomenal compositor Félix Mendelsshn.
“Lico, después de ganar el Primer Premio del Conservatorio de París, Francia, regresó a Cuba y en su ciudad natal, Trinidad, compuso una versión muy bella del cocuyé, al cual tituló Qué buena hembra.
“El destacado pianista Lico Jiménez, luego de ser elogiado por Liszt y Wagner, llegó a ocupar la dirección del Conservatorio de Música de la ciudad de Hamburgo, en Alemania, donde falleció.
“Por otra parte, de la Banda Infantil que creó el señor Moncada y sobre la cual enseñó a Tomás Dávila, un músico criollo, surgió después en el año de 1920, la primera Banda Municipal de Trinidad, dirigida por su hijo Buenaventura Dávila, y de cuyos integrantes surgió la figura de Julio Cueva Díaz, el gran trompetista y director musical también originario de la villa.
“Del Valle de los Ingenios, donde se asentaron cerca de medio centenar de fábricas de azúcar, algunos con una dotación de 300 esclavos, surgió la música de la Tonada Trinitaria, única en su estilo, donde la prosa hispánica se acompaña con tambores percusivos.
“La trova trinitaria continuadora de la enseñanza de Juan Ortiz, no ha dejado de pulsar la cuerda en su época más reciente, se identifica con las primeras canciones compuestas por Catalina Berroa, a las cuales le continuaron otros trovadores de la primera generación del siglo XX, entre los que se destacan los hermanos Miguel y Liborio Zayas, Lorenzo Guerrero, Rafael Saroza, Eduardo Hernández Egea, Francisco (Pancho) Mauri, Ramón Padrón, Rafael Pomares de la Rosa, Teodoro Segarte y otros, hasta llegar a la generación actual, donde se destacan Isabel Bécquert y Pedrito González.
“La trova trinitaria se destaca por sus serenatas diurnas y nocturnas, con recitadores y acompañamientos no solamente de guitarras sino de otros instrumentos como los violines, de entre los cuales surgió la figura de Félix Reina, el gran compositor y director de la Orquesta Estrellas Cubanas que, con sus composiciones de danzones antológicos de nuevo ritmo como los titulados Angoa y El niche, es considerado como un precursor de su compañero Enrique Jorrín en la creación del género Cha Cha Chá.
“En fin, que Trinidad, a través de su música, y de sus talentos musicales, ha contribuido de manera significativa a la música popular cubana y por ende a toda la música de América y del mundo”.
Hablemos de música trinitaria. Es un tema apasionante, abordado por especialistas tan reconocidos como mi querido amigo Enrique Germán Zayas Bringas, de reconocido prestigio en el ámbito nacional.
Con la llegada junto al Adelantado Diego Velázquez, allá por el año 1514, del trovador Juan Ortiz, se iniciaba una larga historia para la música de la tercera villa fundada por los españoles en Cuba, según Zayas Bringas, quien añade que “este hombre, durante cuatro años, enseñó a cantar, danzar y a tocar la viola y la vihuela”.
“Ortiz permaneció en la villa durante 4 años, cuando se le juntó Alonso Morón, otro músico procedente de Bayamo, y ambos se marcharon en 1519 con Hernán Cortés a la conquista de la civilización azteca”
“Esto hace a Trinidad una de las ciudades más antiguas donde se tocó por primera vez la música europea. Luego le sucedieron otros músicos ibéricos que se apoyaban en las iglesias católicas y en los cuarteles de la colonia, destacándose sobre todo la Banda de música del Cuartel de Dragones, que desde 1844 existe en la ciudad de Trinidad.
“De este Cuartel__añade Zayas Bringas,__ surge la familia Moncada, cuyo más antiguo miembro fue Director de la Banda de esa instalación militar y enseñó a su hijo Bernardo Moncada de la Isla a instrumentar el violín, componer, armonizar y además, fuga y contrapunto, lo cual le convirtió en el gran músico que fue, capaz de componer dos óperas cubanas, que están entre las pocas de su tipo en la isla en esa época.
“Su hijo Deogracio Moncada fue durante muchos años el primer violín concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba.
“De las capillas de música de las iglesias trinitarias surgieron José Francisco Ransoli y Navarro, que fue director, durante 37 años, de la Capilla de Música de la Catedral de La Habana. Su obra compositiva está, según Alejo Carpentier, entre las 623 partituras que se han perdido de la música tocada en esa Catedral.
“De esta misma capilla surgió la gran Catalina Berroa, que manejaba 8 instrumentos y fue directora de la Capilla de Música de la Parroquial Mayor de Trinidad. Ello la convierte en la primera mujer capaz de dirigir una orquesta en la historia musical de Cuba.
“Catalina, además, fue una ingente pedagoga y compositora y en la primera mitad del siglo XIX fue capaz de componer una de las primeras canciones de Cuba, en el género habanera, devenida en el himno de Trinidad y titulada La Trinitaria.
“A Catalina le continuó su sobrino José Manuel (Lico) Jiménez Berroa, destacado también como su padre José Julián Jiménez, quien fue capaz de ocupar el primer atril concertino de la Orquesta Gevandhus que a mediados del siglo XIX estaba dirigida por el fenomenal compositor Félix Mendelsshn.
“Lico, después de ganar el Primer Premio del Conservatorio de París, Francia, regresó a Cuba y en su ciudad natal, Trinidad, compuso una versión muy bella del cocuyé, al cual tituló Qué buena hembra.
“El destacado pianista Lico Jiménez, luego de ser elogiado por Liszt y Wagner, llegó a ocupar la dirección del Conservatorio de Música de la ciudad de Hamburgo, en Alemania, donde falleció.
“Por otra parte, de la Banda Infantil que creó el señor Moncada y sobre la cual enseñó a Tomás Dávila, un músico criollo, surgió después en el año de 1920, la primera Banda Municipal de Trinidad, dirigida por su hijo Buenaventura Dávila, y de cuyos integrantes surgió la figura de Julio Cueva Díaz, el gran trompetista y director musical también originario de la villa.
“Del Valle de los Ingenios, donde se asentaron cerca de medio centenar de fábricas de azúcar, algunos con una dotación de 300 esclavos, surgió la música de la Tonada Trinitaria, única en su estilo, donde la prosa hispánica se acompaña con tambores percusivos.
“La trova trinitaria continuadora de la enseñanza de Juan Ortiz, no ha dejado de pulsar la cuerda en su época más reciente, se identifica con las primeras canciones compuestas por Catalina Berroa, a las cuales le continuaron otros trovadores de la primera generación del siglo XX, entre los que se destacan los hermanos Miguel y Liborio Zayas, Lorenzo Guerrero, Rafael Saroza, Eduardo Hernández Egea, Francisco (Pancho) Mauri, Ramón Padrón, Rafael Pomares de la Rosa, Teodoro Segarte y otros, hasta llegar a la generación actual, donde se destacan Isabel Bécquert y Pedrito González.
“La trova trinitaria se destaca por sus serenatas diurnas y nocturnas, con recitadores y acompañamientos no solamente de guitarras sino de otros instrumentos como los violines, de entre los cuales surgió la figura de Félix Reina, el gran compositor y director de la Orquesta Estrellas Cubanas que, con sus composiciones de danzones antológicos de nuevo ritmo como los titulados Angoa y El niche, es considerado como un precursor de su compañero Enrique Jorrín en la creación del género Cha Cha Chá.
“En fin, que Trinidad, a través de su música, y de sus talentos musicales, ha contribuido de manera significativa a la música popular cubana y por ende a toda la música de América y del mundo”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.